Antoñita del Río: “El resurgir de una intérprete clásica”.
Poseedora de un timbre que
emociona y una melodía plateada que recorre su garganta de marfil como las
aguas mediterráneas por su Murcia natal. De ojos soñadores y mirada
embrujadora, española como la chiquita de Romero de Torres, auténtica,
discreta, educada, culta. Así es la mujer que regresa hasta nuestras
“Reminiscencias de la copla”. Así la ven mis ojos. ¡ Así es ANTOÑITA DEL RÍO !
Como reseñábamos en la anterior
publicación dedicada a esta gran mujer, conocida en el mundo artístico como Antoñita
del Río, nace en el murciano Barrio de San Andrés. Desde que era una niña
sintió vocación por el mundo del espectáculo aunque sus comienzos fueron
difíciles debido a la negativa de sus padres ya que corrían tiempos en los que
ser artista estaba mal visto socialmente.
Con tan sólo 10 años, animada por su
hermana mayor, ya entonaba las canciones que estaban en boga en el patio de su
casa, como una blanca flor de azahar de los más hermosos naranjos de su huerta murciana -de
la que se siente profundamente orgullosa-.

Compaginó sus estudios con el aprendizaje de actividades relacionadas
con el diseño y la confección de trajes, dada su facilidad para todo lo
relacionado con el desarrollo de la capacidad creativa. Precisamente, unos años más
tarde, cuando junto a su familia se traslada a Madrid, entra a trabajar para el
taller del más prestigioso diseñador y
modisto, Raula, cuya clientela estaba sola y exclusivamente relacionada con el
mundo del cine y del teatro y que por esa época ya diseñaba el vestuario de
Juanita Reina, Paquita Rico y Carmen
Sevilla, entre otras.
Como dato curioso, un día en los probadores durante una prueba de
vestuario a Juanita, estaba Raula, Antonia
y la citada artista sevillana. El
maestro (que así es como llamaban al modisto), le dijo a Antoñita: - ¡Anda Antonia,
cántale a Juana! “Capote de grana y oro” (entonces de moda)! Ella salió despavorida del probador, toda
avergonzada, oyendo las risas de ambos y diciendo el diseñador: - Otro día lo
hará Juana.
Puesto que en el taller -mientras Antoñita trabajaba-
además de Raula, sus compañeras la habían escuchado cantar las canciones del
momento, la animaron (en cierto modo, presionada) a presentarse a uno de los programas
con más éxito de la radio “Conozca usted a sus vecinos”.
Sin el consentimiento familiar, Antoñita del Río decide participar en
el mítico programa radiofónico de Radio Madrid conducido por el popular Rafael
Santisteban en el que interpretó precisamente el pasodoble “Capote de grana y
oro” cuya final se celebró en el Cine Proyecciones de la capital de España.

Tras la brillante intervención de Antoñita del Río, un sinfín de
letristas y músicos, fascinados por su “voz redonda” como la calificaban los
críticos, se interesan por la melodía de la joven.
Aprovechando que el jerezano Francisco
García Tejero residía cerca del domicilio de la artista, que por aquel entonces
vivía en Ciudad Jardín, la artista elige al Maestro –de entre los muchos que
habían llamado a Radio Madrid interesándose por su modo de interpretar- para recibir clases
musicales quien la bautiza definitivamente en el mundo de la canción popular
andaluza como ANTOÑITA DEL RÍO.
Dado que la joven no había
alcanzado la mayoría de edad y teniendo en cuenta que no contaba con el
beneplácito de su familia, acudía a escondidas de ésta hasta el estudio del
maestro García Tejero para ensayar algunas de las creaciones que junto a
Mariano Calvo del Río, Ignacio Román y M. A. Blanco escribieran para la artista. Nos
remontamos a la mitad de la década de los 50 y forman parte de su antología los
pasodobles “Romance del Lora del Río” que grabara posteriormente con menor
fortuna Conchita Bautista; con letra de Ignacio Román “María la de Torrero” que
hemos localizado la versión de Manolo Escobar en 1962, “Torero tengo que ser”
de la que existe una versión interpretada por Carmen María en 1958, así como la
marcha “Doña Bárbara de Braganza” inspirada en una historia real, la copla por
bulerías “La niña del faro” y “Junto a la cancela”.
Como curiosidad, comentarles que la artista
pagaría 500 pesetas por la grabación de estos seis temas escritos y estrenados
por ella, acompañada al piano por su descubridor y maestro García Tejero, en
una maqueta que conserva la propia Antoñita del Río en disco de pizarra y que,
al ser el único que existe, constituye una auténtica pieza para coleccionistas.
Sin embargo, estas grabaciones no se realizaron
con fines comerciales sino que únicamente se trataba de una carta de
presentación para las discográficas del momento en el que sin duda, demostraba
su voz plena de matices, sus dotes interpretativas y su estilo personal para la
música.
Será la prestigiosa Casa Columbia, la que pone sus ojos en la joven
artista, con la que registraría su primer y único disco comecial (publicado en otra entrada dedicada a la artista) con los temas “Puertas al
campo”, “¡Ay, María Candelaria!”, “Rosa de Lora” y “En medio de dos amores” que
hace muy poco me tarareaba por teléfono Antoñita del Río y que consiguió
ahondar, con su voz sabia y madura, en mis más profundos sentimientos.
En 1959, tras la grabación de su
primer y único disco, “
Melodías al viento” con sede en la madrileña calle
Barquillo, nº 13 editaría varias partituras con creaciones que según anuncia
“grabará la gran artista de la canción andaluza con Columbia”. En uno de los
libretos aparecen los pasodobles “
Manolita Lucena” con letra de Savoi y música
de Jaime Pocovi, “
Yo la quiero” con letra de Calvo del Río y música de Felgar;
y en la otra, dos tangos con letra del mismo autor y música de Baldomir. Son
“
Mira, madre mía” y “
Silbando en la noche”. Jamás llegaría a registrar ninguna
de estas canciones.
Hasta aquí, la primera parte de este homenaje que queremos brindar a ANTOÑITA DEL RÍO, la artista a la que pertenecen los ojos con los que regresábamos hace varias semanas hasta "Reminiscencias de la copla" y con quien descubrimos un trozo de nuestro país.
No se pierdan, la segunda entrega con la que recorreremos la trayectoria de la artista durante década de los años 60 que vendrá acompañada de otras tres canciones inéditas.
Como regalo, hoy les traemos unas grabaciones nunca editadas ni publicadas al ser extraidas de una maqueta (grabada en pizarra) que conserva la artista y que es la única que existe por lo que están ante una joya musical de la que muchísimos coleccionistas estarían orgullosos de poseer. La voz que acompaña las grabaciones pertenece al gran comunicador y presentador Rafa Cortegana, un profesional de amplia, importantísima y reconocida trayectoria.
Nuestra labor, como ya saben, es mostrarles nuestra música a todos los amantes de este género musical para que con ella -en contra de muchos coleccionistas- puedan disfrutar de la misma forma que lo hacemos los miembros de este blog, difundiendo con verdadera admiración y autenticidad el patrimonio musical de nuestro país. ¡¡ Que así sea !!
Les reiteramos que no puedes perderte la segunda publicación dedicada a Antoñita del Río, la mujer cuyos ojos hoy descubrimos.
Romance de Lora del Río: Mariano Calvo del Río y García Tejero (Pasodoble)
Doña Bárbara de Braganza: Mariano Calvo del Río y García Tejero (Romance / canción)
La niña del faro: M. A. Blanco y García Tejero (Copla por bulerías)