viernes, 15 de enero de 2010

DORITA 'LA ALGABEÑA'.- Columbia ECGE 71.313 (1958)

Dorita 'la algabeña': Caminito de los mares.

Dolores Aguilar Cabrera es el nombre de pila de esta sevillana que nació en la localidad de La Algaba, hija de cordobés y algabeña. Siendo una niña, ya mostraba sus inquietudes hacia el mundo de la música y del arte en general, por lo que a principios de los 40, asiste a clases de canto a cargo de los geniales maestros Naranjo, Rivas, Gardey y Moradiellos, sevillanos y creadores de importantes clásicos.
Como curiosidad, comentar que para poder asistir a dichas clases desde La Algaba, Dorita recorría andando 8 km’s que es la distancia que separa su localidad de Sevilla. A veces –según nos contaba- algunos de sus paisanos le paraban el autobús a cambio de que les cantara las canciones que aprendía. Así hasta que en una tómbola de su pueblo, le toca una bicicleta que permite a la artista, desplazarse hasta Sevilla.

Participa en numerosos concursos radiofónicos y otros celebrados en teatros con el nombre artístico de Dora ‘la algabeñita’, que toma de una tonadillera sobrina de su padre que triunfó en la década de los 20 y 30, Dora ‘la cordobesita’.
Otro dato curioso que relata la artista con gran interés, es la participación artística en una fiesta organizada en Sevilla con motivo de la despedida del rodaje de la película Morena Clara, en la que estuvieron presentes Imperio Argentina, Miguel Ligero o Florián Rey.

Sus primeros pasos como artista tienen lugar con la Compañía de los Hermanos Morillo, donde ganaba 7 pesetas diarias. Posteriormente pasa a la Compañía de Pepe Pinto y La Niña de los Peines, recorriendo toda Andalucía, y seguidamente se presentan en el Circo Price y en el Teatro de la Latina de Madrid. Por estas fechas, la artista ya cobraba más de 200 pesetas.

En el año 1.951, es contratada para marchar rumbo a Buenos Aires y Montevideo como figura en el espectáculo Romería, compartiendo cartel con Pepe Blanco, Carmen Morell y Amalia de Isaura. A su regreso a España, es contratada para el espectáculo Su alteza el pirata (1953) con libreto de Ochaíta, Valerio y Solano. En él, se estrenó la canción por fandangos Mi cariño es un velero interpretada por El Príncipe Gitano y posteriormente, en ese mismo año Dora la Algabeñita la incluye en su repertorio, registrándola para Columbia junto a otro clásico pasodoble titulado Caminito de los mares con letra de Rafael de León y Alejo Montoro.

De Ochaíta, Valerio y Solano grabaría también las Cuatro 'moneas', una preciosa zambra estrenada por Antoñita Moreno en el espectáculo Sortija de oro. Junto al Príncipe gitano, participó en otros dos espectáculos: Cariño de Legionario y Brindis de Coplas. Precisamente a raíz de este espectáculo, el sevillano Andrés Molina Moles escribiría para Dora, unos hermosos versos de los que les extraemos un fragmento:

Mi brindis en un romance.
Brindis y saludo a un tiempo,

para ofrecerte, Dorita,

mi admiración y mis versos.

Cruzaste la mar y fuiste

sembrando arte flamenco

con la canción española
por escenarios de ensueño.


Tu copla fue una bandera

abierta a todos los vientos,
dónde tu gracia y tu arte
-entre sonrisas y celos-
bordó un escudo de fama

que siempre te fue siguiendo.

Según nos comentaba la propia Dorita, estrenó el pasodoble Barquerito de Lora original de Villafranca, Román y Segovia pero por motivos de la casa de discos con la que tenía firmado su contrato discográfico, no llegó a grabarla.
Otros clásicos de su repertorio, grabados en la década de los 50 son: Ven a Triana, ¡Qué culpita tengo yo! o Lola la de San Bernardo. Durante su estancia en América graba otros clásicos como La niña de los claveles o Jerónima de Quintana.

En 1957, por razones personales, decidió alejarse del mundo de la canción hasta que en 1992 decide volver a grabar. Resurge con un elepé titulado Florece la canción en el que interpreta el pasodoble que da título al mismo, las bulerías Vaya cartel (que estrenara Gracia de Triana en el espectáculo La guitarra y la copla), Yo soy Sevilla o En mi soledad entre otros, estos últimos escritos por el Maestro Moradiellos. Asimismo, participa en el ciclo Sevilla y la copla que se celebraba en Teatro Lope de Vega, todos los otoños sevillanos.

Ésta es sólo la primera parte de una publicación en la que queremos ofrecerles cuatro temas, de los que sólo uno ha sido editado con anterioridad en formato CD y otros tres que nunca han visto la luz desde que fueran grabados a principios de la década de los 50. Disfruten con una voz clásica y canónica en el más estricto sentido de su significado.

Nuestra más profunda admiración hacia esta mujer que reside actualmente en su pueblo natal, La Algaba, de la que nos queda mucho por contar y decir.

CARA A:
01.-Lola la de San Bernardo
02.-Caminito de los mares

CARA B:
01.-¡Qué culpita tengo yo!
02.-Ven a Triana

DESCARGUE AQUÍ

3 comentarios:

torre del oro dijo...

TODA UNA GRAN ILUSION PODRE ESCUCHAR A UNA DE LAS MAS PURAS GLORIAS DE LA COPLA SEVILLANA COMO ES DORA LA ALGABEÑA ESTA GENIAL VOZ DE DUENDE Y PUREZA ESTE DISCO DE HOY ES UNA VERDADERA JOYA DE COLECCION QUE HOY VE SU LUZ PARA LOS ADMIRADORES DEL EL GENERO ANDALUZ NUEVAMENTE LAS GRACIAS POR TANTA CULTURA MUSICAL UN GRANSALUDO AL AUTOR.

Caballito de Raso dijo...

Que este disco vea la luz es todo un lujo para los seguidores del blog (toda una suerte serlo hoy). Es (este disco) como una piedra preciosa deseada por muchos, pero pocos los afortunados de tenerla entre sus manos.
Me han gustado todas las coplas, pero hay una que me ha encantado ¡Qué culpita tengo yo!.

Muchas gracias por esta preciosa y detallada publicación y por este disco, joya única.

Fairola2010 dijo...

Magnífica entrada la de hoy, sobre todo por la gran información que aportas, dejando claro que en la copla (como en la iglesia) hay doctores, aunque ciertos usuarios se empeñen en ensalzar a unos pocos.

Pero dejando a un lado la polémica huera, quiero expresar mi agradecimiento por esta merecida semblanza a Dora la Algabeña, una voz nacida de la tierra sevillana que trasmina a naranjos, y a olivos, y a jazmines de pueblo blanco.

La recuerdo por sus palillos y su bata de cola que nunca abandonó, a diferencia de otras folklóricas más modernizadas. Una artista que supo ser fiel a sus raices y a su cultura, como el que firma la entrada, siempre tan riguroso en su información, tan culto, tan sensible al arte verdaderamente GRANDE.

Un abrazo.