viernes, 22 de junio de 2012

Gracia Montes a Pedro Sierra.



Recuerdos con perfume de flores granadinas.

Se fue de Granada silencioso y callado, herido de amor y no de muerte, como cuchillo sobre el filo de una dalia a orillas del Darro, justo en el momento de su alianza con el Genil… 

Se fue de Granada como un suspiro de hojas en medio del océano…

Se fue de Granada… Con sonrisa de alhelíes dorados y corona de verdes laureles, con voz de plata y boca de espuma, con cenizas relucientes y romances callados… 

Se fue de Granada y del mundo. ¿ Se fue ?  ¡Sí! ¿Y por qué se fue ?

Tu luz bañará Granada por aquellos rincones que alumbrabas con tus manos: Paseíto de los Tristes y su gitana de verde oliva erran como loco en busca de una copa y de unas coplas, Cuesta de Gomérez con su emperatriz te cantan su romance, los ladrillos de la Alhambra desgranan los muros fértiles y sus aguas se detienen para escuchar una voz que desde el Albayzín, reza a la luna una copla mora por miedo a perder los ojos.

Quiero dormir el sueño de las manzanas
alejarme del tumulto de los cementerios.
Quiero dormir el sueño de aquel niño
que quería cortarse el corazón en alta mar. 

No quiero que me repitan que los muertos no pierden la sangre;
que la boca podrida sigue pidiendo agua.
No quiero enterarme de los martirios que da la hierba,
ni de la luna con boca de serpiente
que trabaja antes del amanecer. 

Quiero dormir un rato,
un rato, un minuto, un siglo;
pero que todos sepan que no he muerto;
que haya un establo de oro en mis labios;
que soy un pequeño amigo del viento Oeste;
que soy la sombra inmensa de mis lágrimas. 

Cúbreme por la aurora con un velo,
porque me arrojará puñados de hormigas,
y moja con agua dura mis zapatos
para que resbale la pinza de su alacrán. 

Porque quiero dormir el sueño de las manzanas
para aprender un llanto que me limpie de tierra;
porque quiero vivir con aquel niño oscuro
que quería cortarse el corazón en alta mar. 
 (F. García Lorca: Gacela de la muerte oscura, "Diván del tamarit", 1936)


A ti, mi querido y admirado Pedro Sierra, por tu participación desinteresada en este blog, por tu labor, por tu implicación, por tus aportaciones y sobre todo, por los momentos que compartiste con los que realizamos este espacio dedicado a la música folclórico-andaluza. 

Cuida de todos los mortales ahora que gracias a tu luz eterna, formas parte de la inmortalidad. Que Dios te acoja en su gloria. Que así sea.

Para ti, en este día de luto, viene la voz de la mujer que cautivó tus sentidos y tus sentimientos. Desde Lora del Río hasta Granada, Gracia Montes para llorarte y rezarte entre unos sueños adormecidos sobre la cintura de la marinería granadina.